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Mejillones en salsa picante o Tigres rabiosos

  • 4 personas
  • Preparación fácil
  • 0,70 euro/persona
  • Tiempo de preparación: 20 minutos
Receta de mejillones con salsa rabiosa

Ingredientes

  • 1 Kg de Mexillón de Galicia
  • 1 cebolla mediana
  • 1 pimiento verde pequeño
  • 1 diente de ajo grande
  • 150 ml. de tomate frito casero
  • 1 guindilla o más
  • 1 cucharada (de postre) de Pimentón de la Vera picante o salsa Tabasco
  • Vino blanco
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 hojitas de laurel, un poco de perejil fresco picado y sal (al gusto)

Uno de los buenos productos que nos da el mar en Galicia es el Mexillón, de gran sabor y calidad, disponible todo el año gracias a las numerosas bateas que se encuentran en las Rías Baixas. Está considerado como el mejor del mundo, por su sabor y sus propiedades, contando con su propia denominación de origen protegida. Por toda Galicia, estemos en zonas de costa o en el interior, es típico encontrar mejillones en las cartas de restaurantes, taperías o bares. Muchos de ellos tienen su especialidad de la casa, al vapor, en vinagreta, los conocidos “flu-flais” o los “Tigres rabiosos” de los cuáles vamos a hablar. Como su nombre indica, no son aptos para todos los paladares, ya que están acompañados de una salsa bien picante, que según el cocinero/a que la prepare va desde lo aceptable hasta lo humanamente insoportable. Podría ser perfectamente una receta muy popular en México.

En Santiago de Compostela se encuentra uno de estos Templos del Mexillón gallego, el Bar Trafalgar en la esquina de la Rúa Raíña, donde los preparan con gran “sabiduría gastronómica” de varias maneras, aunque la más popular son los Tigres RabiososEl Trafalgar es muy conocido por esta elaboración, y hasta ellos mismos han hecho de ellos su “bandera” al tener un Tigre de Bengala en el cartel de su fachada. También está incluido por supuesto en la famosa ruta de bares “París-Dakar”, que engloba a más de 50 locales de esta zona histórica en torno a la Catedral de Santiago. En más de una ocasión intentamos lograr la proeza de completarlos todos pero ni con la ayuda del alcohol y la juventud pudimos con ella.

En mi época universitaria era un lugar imprescindible cuando íbamos de ronda de cortos de cerveza o vinos por la Zona Vella, con buenos amigos como Nacho y Mónica, Costa, Susete y Amorín. Cuando teníamos alguna visita en el piso de algún novato en esto del tapeo compostelano, una parada obligada era el Trafalgar y sus Tigres rabiosos, donde a más de uno le costaba “Dios y ayuda” tomarse los mejillones. La receta de hoy es una aproximación a esta del Trafalgar, ya que ellos la guardan como un secreto y es complicado conseguir que den la más mínima pista sobre su elaboración.

Preparación de los mejillones

  1. Comenzamos por limpiar los mejillones debajo de un hilo de agua del grifo, retirándoles las barbillas y cualquier otra impureza o suciedad que traigan consigo. Ponemos una olla grande con un buen chorro de vino blanco (ribeiro, godello o albariño) en el fondo, incorporamos los mejillones, un par de hojas de laurel y aplicamos fuego alto durante 3-4 minutos hasta que comprobamos que sean abierto en su totalidad.
  2. Retiramos del fuego y reservamos para que se atemperen y podamos echarles la mano. Una vez pasados unos minutos, los vamos quitando de la cazuela, retirándoles una de las conchas. Los reservamos en una fuente para el emplatado final. El líquido resultante lo aprovecharemos también para elaborar la salsa.

Preparación de la salsa “rabiosa”

  1. Picamos con un buen cuchillo en “brunoise” (pequeños daditos) la cebolla y el pimiento verde. En una sartén amplia con aceite de oliva virgen extra y los pochamos, junto al ajo bien picadito, a fuego medio. Pasados un par de minutos salamos para que sude la cebolla y nos ayude a que se ablanden las verduras. Retiramos el rabillo y las pepitas a la guindilla y la echamos entera en la sartén para que vaya soltando su picante al resto de ingredientes. Pasados unos 6-7 minutos tendremos las verduras bien pochadas y blanditas.
  2. Vertemos ahora el tomate frito, preferiblemente casero (ganará mucho la salsa con su sabor intenso) y removemos para que se mezcle bien con el sofrito. Del líquido resultante de los mejillones, colamos la cantidad de medio vaso, la incorporamos a la salsa y mezclamos.
  3. Con la guindilla tendremos bastante picante pero aún no hemos llegado a la categoría “rabiosa”. Añadimos a la salsa una cucharada (de postre) de Pimentón picante o en su defecto un buen chorro de salsa Tabasco al gusto, aunque no os paséis porque queremos que pique pero también que sea tolerante para los comensales. Dejamos que reduzca la salsa otros 5-6 minutos a fuego medio para que se vaya espesando y gane en intensidad de sabor.
  4. Emplatamos los mejillones en una fuente, los cubrimos con un poco de salsa picante y espolvoreamos por encima perejil bien picadito como acompañamiento y decoración. Como en cualquier comida “picante” podemos adaptarla a los gustos de cada uno, ya que en cada casa se soporta de diferente manera. Aunque para ser fieles a los Tigres del Trafalgar deberíamos de elaborarla como hemos descrito.

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