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Bica blanca de Laza. Receta tradicional gallega

  • 8 personas
  • Preparación media
  • 0,4 euro/persona
  • Tiempo de preparación: 70 min
Receta de bica blanca de laza

Ingredientes

  • 8 claras de huevo
  • 350 gr. harina de trigo
  • 350 ml. nata líquida (para montar, 35,1% MG)
  • 400 gr. azúcar + 50 gr. para la cobertura
  • Molde metálico de 31 x 22 cm. y papel sulfurado para horno

En la provincia de Ourense, y en Galicia en general, es típica la elaboración de bicas y bizcochos debido a las buenas materias primas con las que contamos en esta tierra, siendo la preparación diferente por el toque personal de las gentes de cada pueblo. En la provincia de Ourense conviven varios tipos de bica: la de Trives, la de Castro Caldelas o la de Laza que os presento hoy. Todas ellas se caracterizan por no usar levadura química y por lo tanto su textura es distinta a la de un bizcocho tradicional, siendo la bica más compacta, como si tuviese un toque de pan. La particularidad de la bica de Laza es que se elabora solo con claras de huevo, y de ahí que se le denomine “bica blanca”.

Además de por su bica blanca, Laza es un pueblo muy conocido por su Entroido (Carnaval), integrando el “triángulo mágico” junto con las localidades de Xinzo de Limia y Verín. La máscara tradicional de Laza son los peliqueiros, que recorren el pueblo durante los días del Entroido haciendo sonar sus cencerros y animando a la gente a participar en la fiesta. El domingo de Entroido, a la salida de misa, los “peliqueiros” hacen sus carreras por la plaza del pueblo mientras se procede al tradicional reparto de bica desde un carro antiguo, especialmente engalanado para la ocasión.

Preparación de la Bica de Laza

Como veis los ingredientes son básicos y fáciles de conseguir. Si utilizáis huevos, las yemas sobrantes pueden aprovecharse luego para preparar otros postres como flan, tocinillo de cielo, natillas o también para preparar salsas. La harina de trigo que se usa es la normal, no hace falta que sea especial repostería o de fuerza. Lo único que haremos será tamizarla para que no tenga grumos y se integre mejor con la mezcla. Tampoco se usa levadura de ningún tipo.

  1. Para esta cantidad de ingredientes necesitamos un bol grande (mejor metálico) bien limpio, donde vamos a ir mezclando todos los ingredientes en el paso a paso de la receta. Comenzamos por separar las claras de huevo de las yemas, que reservamos para otra elaboración de postre. Con la ayuda de la cáscara, vamos pasando la yema de una mitad a otra sobre el bol, donde solo quedarán las claras.
  2. Antes de proceder con las claras montamos la nata con la ayuda de la batidora. Vertemos la nata líquida en el vaso, y vamos batiendo con la parte de las cuchillas apoyada en la base. En un minuto irá cogiendo ya textura y ahí comenzamos con ligeros movimientos arriba y abajo. En un par de minutos la nata debería de estar perfectamente montada. Reservamos.
  3. Este es un paso importante de esta receta, el montar las claras a punto de nieve. Para que el resultado final sea lo mejor posible, vamos a introducir el bol con las claras unos 10 minutos en el frigorífico, este truco hará que luego se monten con mayor facilidad. Es recomendable hacerlo con un utensilio de “varillas” para la batidora u otro aparato especializado como un robot de cocina. Si no lo tenemos, debemos de hacerlo manualmente, y para ello debemos de batir con las varillas con movimientos envolventes, rápidos y continuos, haciendo que vayan cogiendo “aire”.
  4. Una vez montadas las claras, vamos añadiendo poco a poco el azúcar, al mismo tiempo que seguimos batiendo, hasta conseguir un merengue de textura esponjosa, procurando que no se nos “baje” la mezcla.
  1. Seguimos el proceso añadiendo la harina, que previamente tamizamos con un la ayuda de un colador. Vamos incorporando poco a poco a la mezcla hasta que esté perfectamente integrada con el resto.
  2. Por último añadimos la nata montada, que integramos con movimientos suaves y envolventes en la misma dirección, de modo que se vaya mezclando y nos siga quedando la textura adecuada. El resultado final ha de ser una mezcla blanca, compacta y con la textura de crema espesa.
  3. Vertemos la crema en un molde rectangular recubierto de papel de horno. Espolvoreamos azúcar, con la ayuda de un pequeño colador, sobre la superficie para que luego nos quede una capa crujiente en la parte superior. Como en la bica de Trives, puede mezclarse azúcar y canela en este paso, según los gustos personales de cada uno.
  4. Precalentamos el horno a 180º con la opción de “calor total” o “ventilador” durante 10 min. Colocamos en el centro del horno y cambiamos a la posición “calor arriba y abajo” durante 40-45 min según la potencia del horno. Comprobamos con un pincho metálico o un palillo, y si sale seco en su totalidad es que ya está en su punto. Retiramos del horno y reservamos dejando que se enfríe.

Lo recomendables es hacerla de un día para otro, que ya estará totalmente enfriada y reposada. La conservamos siempre tapada con un paño limpio y nos durará entre 5-6 días en perfectas condiciones, aunque dudo mucho que llegue a tanto. Como pasa con otras bicas gallegas, es bueno acompañarla de un sabroso café, un chupito de licor-café y por supuesto una buena conversación en la sobremesa.

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